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martes, 1 de septiembre de 2015

Manta de apego

Hoy en día, uno puede observar que nuestros hijos más pequeños se apegan a algún juguete, muñeco o manta y que sin ese objeto no salen a ningún lado. No importa si está limpio, sucio, en buen estado o lleno de agujeros. Este objeto es un refugio que da confort y calma; es un elemento de transición que los va a ayudar a ser más independientes, además de brindarles seguridad y compañía cuando mamá no está cerca. Esto no quiere decir que les falte afecto por parte de sus progenitores, sino que funciona como refuerzo emocional frente a lo desconocido.



Una ventaja del uso de la manta o el muñeco es que les permite manifestar sus sentimientos o emociones: lo van a abrazar, besar, patear o golpear sin mediar una palabra. Pero no lo van a dejar de lado, va a ser "su incondicional compañero de aventuras". Es también importante enseñarles acerca de los cuidados que tienen que tener si quieren que la manta o el muñeco los acompañen durante mucho tiempo.  

No hay que alarmarse por el "uso indiscriminado" de este objeto, ya que a medida que nuestro pequeño vaya creciendo, madurando, va a empezar a sentirse más seguro y se dará cuenta que ya lo no necesita.

La primera manta de apego que realicé fue gracias a Amy del sitio www.thestitchinmommy.com.

El patrón es muy sencillo de seguir ya que la manta en sí es un cuadrado granny con algún muñeco adherido al centro, es este caso, una coneja. Elegí un material suave, similar al chenil, y aproveché unos ovillos que me habían quedado de una manta más grande.






¡Espero que les guste!

¡La manta de bebé RickRack Rainbow está terminada!

 Después de varias ratos de tejer y poder entender el punto zigzag, la manta quedó terminada y yo muy satisfecha con el resultado. En una entrada anterior, les había comentado la dificultad que tuve con una manta anterior que tejí y no me quedó como hubiese querido.



Con la sencilla metáfora de "subir una montaña, llegar a la cumbre, bajarla, cruzar el valle y volver a subir" se puede seguir el patrón tranquilamente. Y otra clave es hacer algo tan sencillo como contar. Cada "ladera" tiene una cantidad de puntos iguales de cada lado (en este caso, 4), "en la cumbre" se tejen tres puntos en un mismo punto, y al "cruzar el valle" se dejan sin tejer dos puntos.



El patrón indica que el tamaño de la manta es de 91 cm x 91 cm (36" x 36"). En mi caso quedó de 140 cm de largo por 90 cm de ancho. Es ideal para un niño pequeño ya que la puede usar desde la cuna hasta que pasa a su primera cama y seguir usándola.